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QUERÍA SOLO UN HIJO

QUERÍA SOLO UN HIJO

A algunas madres les cuesta aceptar que, de repente, son madres de dos (o más) hijos a la vez. Se sienten abrumadas ante la gran responsabilidad que conlleva tener más de un bebé.

Se desea quedar embarazada, pero no se elige tener dos o más bebés a la vez. Incluso las mujeres que se sometían a tratamientos de fertilidad, muchas veces no contaban con un embarazo múltiple. Spillman, que en 1984 analizó los sentimientos de los padres de gemelos y trillizos, descubrió que muchos de ellos tenían emociones ambivalentes. Ante ellos se presentaba la gran incógnita ¿podremos con esta responsabilidad?

Generalmente los padres intentan reprimir estos sentimientos. No obstante, estos no desaparecen y se manifiestan mediante pesadillas, miedos, molestias físicas, mal humor o llantos.

No es fácil reconocer estos sentimientos, ya que van acompañados por una acusada vivencia de culpabilidad. Es incluso un tabú, a la maternidad doble le envuelve un halo de romanticismo. “Ah, ¡qué bonito! Dos niños iguales” o “Yo también quería haber tenido gemelos”, son comentarios que muchos padres escuchan. No hace más que aumentar la tormenta interior de la madre (o del padre).

Elisa: “Los oigo, cada vez que me ven con el carro gemelar. Mientras elogian a las niñas con lo guapas que son, pienso para mí misma: ‘sí, lo son, pero si supieras lo que me ha costado vestirlas, cada una corriendo, por un lado, sentarlas en sus sillitas, algo a que se resisten siempre; si vieras mi salón, repleto de juguetes, pechitos, chupetes, un caos día tras día, ¿aún querías tener gemelos? Pero sonrío y sigo mi camino, cansada y algo desolada. La maternidad doble o triple no es una nube rosa”.

Si reconoces este tipo de pensamientos, te sugiero unas pautas:

• Confía tus sentimientos más íntimos al papel. Escribe con la mano porque así es más fácil conectar con la parte más profunda de tu ser. Quizás te sobrevenga una llantina o un ataque de rabia. No lo reprimas. Te hará bien y te aliviará. No juzgues a ti misma. Venir abajo de vez en cuando es completamente lógico.

• Busca contacto con otros padres de múltiples. Son ellos los que te comprenderán sin palabras. No te sientas mal ni te avergüences de tus emociones. Siempre admiro a las madres que me hablan sobre este tipo de sentimientos. Expresar este tipo de sentimientos es el primer paso hacia un cambio.

• Acepta los sentimientos negativos. Siempre hay una razón para ellos. Margarita: “Quiero ser una madre cariñosa y paciente, pero no lo soy. Seguramente lo sería si solo tuviera uno, pero mis trillizos me sobrepasan. Cada noche me acuesto con la sensación de haber fallado; demasiados gritos, demasiada prisa…. Cada mañana me propongo tener más paciencia, pero no lo consigo. Me siento fatal”. Al final Margarita buscó ayuda psicológica. Aprendió a verse a sí misma con otros ojos y lidiar mejor con los momentos difíciles del día a día. Un par de sesiones había cambiado la dinámica en su hogar. Otras veces es cuestión de organizar más ayuda, algo imprescindible para padres de gemelos o más.

• Ten presente que la maternidad doble o triple es una tarea mucho más complicada que la de tener varios hijos de distintas edades. Tu encomiendo es mucho más agotador y complejo. D.W. Winnicott, pediatra conocido de EE. UU, dice al respecto en su libro ‘The Child, the Family and the Outside World’: “La madre de gemelos tiene una tarea extra, que es dar todo de sí a dos bebés a la vez. Hasta cierto nivel debe fallar, porque no puede estar al cien por cien para cada uno. Por tanto, hace bien en sentirse contenta y conformarse con hacerlo lo mejor posible y pensar que sus hijos encontrarán las ventajas de tener un hermano gemelo”. Y efectivamente, el hecho de que los hijos de parto múltiple tengan la compañía del otro (u otros), es una compensación del tiempo que no pueden tener en exclusivo con sus progenitores.

• Elige un mantra que puedas decirte a ti misma en momentos difíciles. Liliana cuenta: “La gente siempre me preguntaba cómo lo hacía. ‘No lo sé, lo hago sin más’, solía responder. Y esta frase se convirtió en mi mantra. Si en algún momento tengo un bajón y no veo cómo salir de una situación, me digo: lo hago sin más”.

• Visualizar una imagen de sus gemelos que te enternezca, es una buena manera de afrontar situaciones difíciles. María José: “En la playa, al lado de la orilla, mis gemelas juegan siempre de maravilla, sin ningún roce. Con sus rizos rubios y dorados son adorables. Así que cuando por la mañana a primera hora ya se enzarzan en una discusión y gritan como locas, respiro hondo y las visualizo en la playa. Me hace recordar que también tienen este lado”.’

A algunas madres les cuesta aceptar que, de repente, son madres de dos (o más) hijos a la vez. Se sienten abrumadas ante la gran responsabilidad que conlleva tener más de un bebé.

• Evita al máximo los sentimientos de culpabilidad. Las madres de parto múltiple son más propensas a sufrirlos. Sé realista. La crianza de múltiples es agotadora, un dato comprobado por los estudios. Así que puede ocurrir que un momento estés muy feliz con tus bebés, sintiéndote una madre privilegiada y en otro momento anheles de todo corazón que alguien venga a socorrerte.

REALIZAR UN RITUAL DE DESPEDIDA

A veces el deseo de un solo bebé sigue atormentando a los padres o a uno de los dos.

Una madre me consultó sobre estos sentimientos.

Claudia: “Tengo trillizas, de casi un año. No me entiendas mal, las quiero con locura. Lo que pasa, es que no puedo dejar de pensar en la idea que tenía antes de tenerlas. Me imaginaba como una madre de un bebé, dándole el pecho, paseando con él y todas aquellas escenas de madre feliz con un solo bebé. Y quizás al cabo de unos años, otro bebé. No consigo deshacerme de esta idea que me viene a la mente muy a menudo. Cuando estoy con una y las otras me reclaman, pienso: ‘ves, si habría tenido un solo bebé, esta situación no la viviría’. No quiero tener estos pensamientos que me hacen sentirme muy mal conmigo misma. Pero no lo logro. No me atrevo a contárselo a nadie. Espero que me puedas ayudar”.

Para que Claudia pueda aceptar su situación, la maternidad de trillizas, tendrá que dejar atrás la idea que tenía en su mente, la de ser una madre de un único bebé. Solo así será capaz de abrazar su maternidad múltiple.

El ser humano necesita ciertos rituales para poder pasar de una situación a otra. Por este motivo celebramos fiestas como el fin de carrera, la fiesta de los 15 años como entrada en la pubertad, la despedida de soltero/a, los entierros etc. Estas celebraciones nos preparan para la siguiente fase. Así que le animé a despedirse de su sueño, anotándolo primero detalladamente en papel sus ideas (como el nombre que tenía pensado, sus visualizaciones, todo). Lo podía escribir o, si le fuera mejor, dibujar. Acto seguido, fuimos juntas a la playa para quemar lo escrito. Buscamos un lugar tranquila donde nadie nos podía molestar. Mientras se quemaba la carta, ella dijo en voz alta que renunciaba a su ideal de ser madre de un solo bebé. Esta frase, tan importante, la hizo llorar. Veía cómo este sueño iba desapareciendo ante sus ojos. Estuvimos largo rato mirando al mar y dejando que fluyeron sus emociones.

Deshacerse de su sueño era un proceso parecido al de un duelo. En los meses siguientes memoraba el acto de la despedida cada vez que los pensamientos negativos volvían a su mente. Poco a poco terminaron por desaparecer del todo.

Coks Feenstra

Más información en mi libro: 'El Gran Libro de los Gemelos'



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