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CUANDO LLORA CÓGELE EN BRAZOS

CUANDO LLORA CÓGELE EN BRAZOS

Aún me recuerdo mi desconcierto cuando mi primogénito lloraba. Todo en mí quería cogerlo y estrecharlo contra mi pecho. Pero mi entorno me decía que lo estaba malcriando. Y ¡eso que era un bebé de pocas semanas! Menos mal que no hice caso a las advertencias.

Afortunadamente hoy día sabemos que cogerle y estrecharle contra nuestro pecho es justo lo que necesita. Le calma y le relaja. El contacto corporal es tan importante como la leche. Cuando un bebé llora segrega hormonas del estrés, el cortisol y la adrenalina. Para calmarse necesita la hormona del amor, la oxitocina. Y esto se libera cuando le tocamos. Si le privamos del contacto, quizás por miedo a mimarle, su nivel de estrés se mantiene alto. Estudios en animales han puesto de relieve que los cachorros que a menudo fueron separados de sus madres, en su vida adulta estaban menos preparados para afrontar situaciones de estrés que aquellos que no habían sufrido separaciones. En otras palabras: estas privaciones influyen en la futura capacidad de la persona para lidiar con el estrés. Tiene una explicación: el cerebro del niño que recibe muchas caricias, forma más receptores de oxitocina lo cual en el futuro le hace más receptivo a los efectos positivos del contacto físico. Esto a su vez le ayuda a regular sus emociones. Este es un efecto de por vida.
Acudir a su lado y cogerle también beneficia a vosotros, sus papás. El llanto les produce un estado de intranquilidad. Al cogerle y escuchar esa voz interna que os empuja a estrecharle contra vuestro pecho, se libera en vosotros también la oxitocina.

Pero hay más. Cuando reaccionáis cariñosamente al llanto del pequeño, en él se activa el sistema nervioso parasimpático. Es la parte del sistema nervioso, encargado de crear el bienestar emocional y la calma.
Ya es sabido que el método canguro es beneficioso para los bebés prematuros. Consiste en que los papás colocan a su pequeño varias veces al bebé sobre su pecho desnudo, piel contra piel. De este modo el bebé regula antes su respiración, mantiene mejor su temperatura corporal, aumenta más rápido de peso y su crecimiento cerebral mejora. Si esto es así para los prematuros, lo es para todos los bebés. También tiene efectos sobre las capacidades intelectuales del pequeño. Contribuye a la maduración de la corteza prefrontal del cerebro. Es la parte que desempeña un papel en funciones como la memoria, la concentración, la planificación, el lenguaje y que regula nuestro comportamiento. Es la parte racional del cerebro.

TACTO Y MOVIMIENTO
Aún me recuerdo mi desconcierto cuando mi primogénito lloraba. Todo en mí quería cogerlo y estrecharlo contra mi pecho. Pero mi entorno me decía que lo estaba malcriando. Y ¡eso que era un bebé de pocas semanas! Menos mal que no hice caso a las advertencias. La costumbre de cogerle al bebé y tocarle mucho le aporta los beneficios antes mencionados. Y si le llevamos en una mochila, tipo portabebés, le añadimos otra ventaja: la del movimiento. El bebé disfruta del contacto cercano con su mamá o papá y del movimiento que para la mayoría es sumamente relajante. Muchos padres de bebés lo descubren. El bebé, fácilmente irritable y algo llorón, se calma, como por arte de magia y cae en un profundo sueño.
Llevarlo en un portabebés tiene un efecto positivo sobre su desarrollo motor. Andar requiere un sentido de equilibrio. Cuando durante un paseo o las actividades diarias sostenéis al bebé contra vuestro cuerpo, se activa en el pequeño el órgano del equilibrio que se encuentra en su oído interior. Esto no ocurre con el bebé que está durmiendo en su cuna. Así que los beneficios son dobles: contacto corporal y movimiento. Además al bebé el vaivén de vuestros movimientos le recuerdan a su vida intra-uterina. ¡Qué dulce sensación!
También las sonrisas, las miradas y las palabras tiernas que le susurráis, le producen bienestar y felicidad. En otras palabras, una situación óptima para crecer y convertirse en un adulto sano y equilibrado.

PAUTAS:
• Acude rápidamente a su lado cuando llora. No temas mimarle. En el primer año su cerebro aún no es capaz de entender la relación entre su conducta (llorar) y tu respuesta (acudir). El llanto es su forma de pedir ayuda. Al recibirla, vivirá el mundo como un lugar seguro.
• Si llora de modo persistente, cántale nanas. Al cantar te relajarás, por lo cual el nivel de estrés del bebé también se reduce.
• Disfruta con él del contacto piel a piel.
• No pienses que su llanto indica que estás haciendo algo mal. Según un estudio inglés, en la mayoría de los casos los llantos no están provocados por cuidados paternales inadecuados. Hay bebés que lloran más y otros menos.
• Llevarlo en el portabebés es una excelente manera para calmarle y hacerle dormir.

Coks Feenstra
Más información: ¿Por qué llora mi bebé? Temas de Hoy



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