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¿POR QUÉ SE PEGA A SÍ MISMO?

¿POR QUÉ SE PEGA A SÍ MISMO?

Algunos niños, de uno o dos años, se tiran al suelo de espaldas o se dan cabezazos contra la pared en momento de enfado o frustración. ¿Por qué lo hacen? Y ¿cómo debes actuar?

A partir del año el niño está en una fase en la que se encuentra a veces con una prohibición y un ‘no’ de tu parte. Antes se le permitías (casi) todo, pero desde que empieza a desplazarse por sí solo, hay que prohibirle algunos de sus actos. ‘No subas a la mesita, cariño’. ‘No tires la tasa…..’etc. Esto frustra enormemente al pequeño explorador. Para expresar su frustración el niño se tira al suelo o se da cabezazos contra la pared o el suelo. Este comportamiento es bastante frecuente a partir de los 8 ó 9 meses y suele perdurar en el segundo año. Pero en cuanto el niño aprende otros modos para expresarse, desaparece.

EL LENGUAJE CORPORAL
Este es el primer lenguaje del niño. Por ejemplo cuando está triste, tiene hambre, dolor o se siente solo, llora. Cuando está alegre, sonríe y mueve brazos y piernas por puro placer. Y cuando se siente enfadado o frustrado, da patadas, grita, se da cabezazos o retiene su respiración. Es importante entender este lenguaje corporal y saber interpretar sus gestos. Esto evita que te asustes y hace que le ayudes a expresarse de otro modo.
Los sentimientos en sí no son malos ni recriminables, pero sí el modo de expresarlos. ¿Qué puedes hacer? Si se tira al suelo o está a punto de hacerlo, corre a su lado y dile como algo: ‘No, cariño, eso no. Mira esto’. Coge un cojín y enséñale cómo dar puñetazos contra él. Corrígele cada vez que repita su acción de tirarse al suelo o darse cabezazos. Al principio será costoso, pero su hábito irá cambiando a otro menos perjudicial.

Hay niños que pegan a sí mismos o bien pegan a sus papás. No debes permitírselo, sino actuar del mismo modo. Le corriges su modo de expresar su enfado y le ofreces otro en cambio, desviando sus manos hacia un cojín o proporcionándole un juguete con el que pueda dar rienda suelta a su frustración. Por ejemplo un martillo de juguete con el que pueda dar martillazos, una pelota de boxeo al que pueda golpear, etc. Sé persistente y opta por una sola alternativa. Intervén cada vez que está a punto de pegarse y recuérdale de la otra manera de expresar sus sentimientos. Es la mejor forma para enseñarle a canalizar sus frustraciones de modo menos bruto.

Algunos niños, de uno o dos años, se tiran al suelo de espaldas o se dan cabezazos contra la pared en momento de enfado o frustración. ¿Por qué lo hacen?  Y ¿cómo debes actuar? EL CARÁCTER INFLUYE
Algunos niños se dan cabezazos y otros no. En ello influye el carácter. Suelen ser niños con un temperamento fuerte, aunque no todos los niños con mucho genio lo hacen. También influye la edad del niño (principalmente se da entre el 1º y 2º año) y la falta de madurez. De todos modos el niño raras veces llega a autolesionarse de verdad. Aun así para los padres siempre es una conducta desagradable de presenciar y no suelen entender cómo se le ocurre a su hijo actuar de este modo. Pero hay que tener en cuenta que el niño es una personita única y especial desde que nace y que tiene propios modos de expresión. No es necesario alarmarte, ya que se trata de algo pasajero. El mismo, gracias a una mayor madurez aprenderá a tolerar mejor la frustración y encajar las limitaciones que lógicamente debes imponerle y más después del primer año.

NO CEDAS ANTE SUS PETICIONES
No debes evitar los cabezazos de tu hijo, cediéndole a lo que quiere. De este modo le incentivarías a seguir con esta conducta ya que aprenderá a utilizarla como truco de conseguir lo que quiere. Y este es ¡el principio de un niño tirano! Sobreponte a la situación y mantén la calma. Repite el ‘no’ y ofrécele otro modo para expresar su frustración.
Asimismo es importante brindarle mucha libertad para explorar y gatear o andar por casa y toquetearlo todo lo que le intrigue. Tu hijo está en la fase de ‘explorador’. Por lo tanto debes evitar que le tengas que prohibirle sus actividades continuamente. Adopta tu casa a sus necesidades y procura que a diario pueda correr al aire libre sin (apenas) limitaciones. Los cabezazos irán desapareciendo de tu vida quizás sin que te des cuenta, pero posiblemente lleguen otros modos, como gritos fuerte de ‘NO’. Estos son más fáciles de sobrellevar.

LOS CABEZAZOS ANTES DE DORMIR
Algunos niños se dan cabezazos contra los bordes de su cuna como modo de conciliar el sueño. Suelen ser niños avispados y nerviosos que mediante el balanceo se tranquilizan. Cubre su cuna con bordes protectores. Y evita la sobre-estimulación antes de acostarle. También es importante que los días transcurran de un modo tranquilo y previsible. A algunos niños les beneficia mecerlos un rato antes de acostarles. Este hábito es inocuo y suele darse a partir de los 9 meses y desaparecer antes de los cuatro años.


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