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EL LLANTO DEL BEBÉ

El primer llanto siempre es un motivo de alegría. Es señal de que el bebé sabe respirar solo. ¡Es señal de vida! Suspiras aliviada. Tras largos meses de espera tu bebé ha nacido y está sano.

Sin embargo, todos los llantos que siguen al primero seguramente harán encrespar tus nervios. En realidad no hay nada tan desesperante como el llanto de un bebé. ¿Por qué llorará? ¿Qué le pasará? ¿Tendrá hambre, frío, calor, dolor…….? Y con ello empieza la búsqueda de causas. Todos los padres, maravillados con este pequeño ser que llegó a su vida casi por arte de magia, solo tienen un deseo: que sea feliz y no le pase nada. No escatiman esfuerzos para calmar su llanto. Y justo por este motivo el bebé viene al mundo dotado de esta arma muy poderosa, irresistible no solo para sus padres sino también para otros adultos. Esta garantiza la supervivencia de la especie humana. ¡El bebé necesita la atención de sus padres o cuidadores y con su llanto lo consigue!

UN GRITO DE SOCORRO

Llorar es una expresión de incomodidad del bebé durante todo su primer año cuando aún no dispone de palabras para hacerlo. Llorar en realidad no es negativo, aunque sí desconcertante. Es un modo de comunicación. Es la única manera de la que dispone para decirte cómo se siente y para expresar necesidades, como hambre, compañía, sed, tranquilidad etc. También le sirve para liberar las tensiones que ha vivido en torno al parto o quizás durante el embarazo; e igualmente estos primeros llantos fomentan la lactancia, ya que cuando las madres escuchan por primera vez llorar a sus bebés, la temperatura de la zona mamaria aumenta y se facilita así la subida de la leche. Y el llanto aún tiene otra función: sirve para expandir plenamente los pulmones del recién nacido. Gracias a él sus pequeños pulmones se inflan de aire y en los tres minutos posteriores pasan por ellos unos cien mililitros de sangre, llevando oxígeno a los diferentes órganos. Marca así el inicio de una nueva vida autónoma. Por ello antiguamente se decía que era bueno dejarle llorar, ya que así entrenaba sus pulmones, mientras que si el bebé estaba durmiendo, esa capacidad pulmonar no se utilizaba.

 
Coks Feenstra - Psicóloga Infantil

Hoy en día, gracias a numerosos estudios sobre el tema, sabemos que no hay que dejarle llorar y queda totalmente desterrada la recomendación de dejar que el bebé llore hasta que se calme por sí solo. Su llanto es un grito de socorro que requiere atención. El tiempo prudente para ir a atenderle cuando llora, no debe superar el minuto y medio o dos minutos. Pasado este lapso, el tiempo necesario para calmarle se irá duplicando.

Atenderle cuando llora, no es sinónimo con mimarle. Al contrario: acudir y averiguar qué le hace llorar le da una sensación de amparo y bienestar. De este modo el bebé vive el mundo como un lugar seguro. Y esto significa una buena base para su futura vida. Además, responder a su llanto es lo que todos los padres instintivamente quieren hacer. Entienden su llanto como un lenguaje y ¿cómo no le van a responder?

Parte del primer capítulo del libro ‘¿Por qué llora mi bebé?’

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